A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un
viejecito que se encuentra descansando: Qué clase de personas hay aquí?
El anciano le pregunta:
Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
"Oh, un grupo de egoístas y malvados" replicó el joven.
"Estoy encantado de haberme ido de allí".
A lo cual el anciano comentó
"Lo mismo habrás de encontrar aquí".
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta:
Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado".
"Lo mismo encontrarás tú aquí", respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cuál el viejo contestó:
Cada
uno lleva en su corazón el medio donde vive. Aquel que no encontró nada
bueno en los lugares donde estuvo, no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquel que encontró amigos allá, podrá encontrar amigos aquí.
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lunes, 18 de enero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
Tienda de los deseos
Un hombre se sentía realmente infeliz con la vida que llevaba. Lo consumía un fuerte sentido de aburrimiento y desilusión. Una tarde escuchó un rumor en el pueblo, sobre un viejo sabio que vivía oculto en un bosque cercano. Pensó, que aquel hombre erudito podía aconsejarlo.
Decidió emprender el viaje, siguiendo la guía que recibió de algunos campesinos de la zona. Después de varias horas caminando, encuentra la casa que buscaba. Para su sorpresa, la casa tenía un bello aviso que decía: “La Tienda de los Deseos”.
Entra motivado y encuentra un lindo cuarto iluminado, con estanterías del piso al techo cubriendo todo el lugar. Estando allí, se abre una puerta y entra un anciano de mirada serena y sonrisa bondadosa, que le dice:
— Así que por fin has encontrado el camino hasta mí.
— Me esperabas?— pregunta el viajero.
— Por supuesto, tengo lo que estás buscando— respondió el sabio— Aquí puedes encontrar cualquier cosa que desees, desde casas, autos, éxitos, familia, felicidad…Sólo tienes que decir lo que deseas.
— Todo lo que desee?— preguntó el hombre sorprendido.
— Sí, todo lo que desees lo tengo en existencia—respondió el sabio— pero tienes que pagar el precio entero.
— Y cuál es el precio?— pregunta el hombre.
— El precio, es aquello que estas dispuesto a pagar por obtener ese deseo— responde el viejo sabio— Es un precio que sólo tú le puedes dar.
— La verdad no sé cuál es el precio— responde el viajero.
— Busca en tu interior, tú tienes la respuesta— dice el sabio— siéntate y escucha a tu corazón, el sabe el precio a pagar por aquello que tanto sueñas.
El hombre permaneció en silencio un largo tiempo, y al final de una jornada de meditación, encontró el precio que debía pagar.
— Ahora ya sabes lo que te costará conseguir ese deseo— dijo el anciano.
— Sí lo sé— responde el viajero— Es un precio muy alto.
— Te felicito. Sólo los grandes sueños tienen precios altos—aclara el sabio — Te doy tiempo para pensarlo.
— Qué tanto tiempo tengo?— pregunta el viajero.
— Tienes todo el tiempo que necesites— responde el sabio—Vuelve aquí cuando lo tengas decidido....
Sólo los grandes sueños tienen precios altos...Ciertoo..El mundo necesita soñadores y el mundo necesita hacedores.
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