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martes, 5 de enero de 2016

Buscar en el lugar equivocado

Se acercó el discípulo al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi dijo:

—He estado buscando a Dios durante años. Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres.

—Y lo has encontrado? — le preguntó el Maestro.

— Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado...Y tú?

Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitación con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar...

Y sin embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.

viernes, 1 de enero de 2016



Había una vez, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales, bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era!

— Lo que te falta es concentración.— le decía el manzano...Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas. Ve qué fácil es.

— No lo escuches... Exigía el rosal— Es más sencillo tener rosas, y ve que bellas son.

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó al jardín el búho, la más sabía de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

— No te preocupes. Tu problema no es tan grave.Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra! Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser lo que los demás quieran que seas. Sé tú mismo. Conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior. ..Y dicho esto, el búho desapareció.

Mi voz interior? ..Ser yo mismo? ..Conocerme? —Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto comprendió. Cerrando lo oídos, abrió el corazón y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
 —Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Estás aquí para dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje!Tienes una misión. Cúmplela!

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.


Lo mismo te preguntas tu..y tu...y el....y yo?
Feliz Año Nuevo 2016!!!!

jueves, 31 de diciembre de 2015

Un Cuento para el Año Nuevo


Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.

- Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.

Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad…- contesta el ángel más viejo.

Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.

Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.

Y qué podríamos hacer para ayudarlos? – Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.

Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? – pregunta el anciano.

Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta los últimos minutos del último día del año.

Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:

“Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor:

sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.

Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.

Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad”.

Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.



Hoy, 31 de diciembre, a las 24:00: nació un hermoso año llamado 2016. Ha nacido para traer alegría, dulzura y felicidad a todo el mundo. Por favor olvidemos los malos momentos del 2015 y felicitemos al Año Nuevo!